Excavación arqueológica en el casco urbano de Arecibo

Desentierran ruinas antiguas en medio de proyecto en construcción

Locales Domingo, 2 de Julio de 2017 - 7:39 pm
Sobre estas líneas, la ruina de una de las paredes de la antigua estructura. Abajo, una de las excavaciones en proceso reveló parte de los cimientos de la edificación Fotos / JORNADA NOTICIOSA.

A la vista de todos pero rodeados del mas absoluto secreto, arqueólogos privados realizan excavaciones a pocos pasos de un gran yacimiento de la era taína en el casco urbano de Arecibo, donde se ha propuesto la construcción de una tres charcas de retención de aguas pluviales.

Al menos dos de estas charcas se encuentran dentro de la zona histórica de la ciudad de Arecibo. Una de ellas -donde se ha determinado que podría haber material arqueológico perteneciente al periodo colonial o prehispánico- esta ubicada entre las calles Puro Giraud y Ariosto Cruz, a pocos pasos de lo que hace dos décadas se conoció como el sector ‘La Puntilla’. Justo al lado de la estación de bombeo de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, se realiza la excavación en la que ya se han encontrado las ruinas de una estructura que se estima puede pertenece al siglo XVII o XVIII. Arcilla, cascajo y cemento portland -que ubican parte de la construcción de la edificación en algún periodo de los 1800- son perceptibles a simple vista en el lugar, que esta a menos de una cuadra de la Plaza de Recreo de Arecibo.

Precisamente desde la Plaza de Recreo hacia la calle Gonzálo Marín y la Ariosto Cruz -que discurre paralela a la Gonzalo Marín- se ha documentado la existencia de un yacimiento arqueológico de la era taína, conocido como El Caney. Muy cercano al casco urbano establecido por los españoles en 1515, existió un gran asentamiento indigena cuyo líder era el cacique Arasibo. La evidencia arqueológica existente sugiere que el yucayeque de Arasibo se extendía desde el delta de los ríos Tanamá y Río Grande de Arecibo, hasta un poco mas allá de la actual calle Palma.

JORNADA NOTICIOSA supo que las excavaciones se encuentran en su tercera y última etapa. Esto quiere decir que durante años el municipio de Arecibo ha mantenido arqueólogos privados excavando -aún cuando cuentan con sus propios arqueólogos- en absoluto secreto. A tal grado llega el silencio en torno a las excavaciones que ni siquiera se ha cumplido con la reglamentación vigente establecida por la Oficina de Gerencia de Permisos ni su antecesora, ARPE, que ordena la colocación de rótulos con el nombre del proyecto, el proponente, el número de caso en la agencia y una breve descripción del mismo. Tampoco se han tomado medidas de seguridad para evitar que el público ingrese al lugar de las excavaciones o para proteger cualquier pieza de valor arqueológico descubierta en el lugar.

Hasta el momento no se ha podido establecer que tipo de estructura se encontraba enclavada en el lugar en el periodo de tiempo del que se cree, data la misma. Un plano militar de principios del siglo XIX indica que para esa época, en la parcela en cuestión, existían unidades de vivienda de personas humildes que pudieron pertenecer a una comunidad de obreros de las fábricas cercanas y de la destilería de ron que operó en la zona inmediata.

Vecinos de la zona han manifestado su preocupación por la construcción de la charca, debido a la falta de información sobre el uso que se le dará a la misma, si en efecto se trata de un embalse para la retención de las escorrentías, o si será utilizada para recibir aguas usadas. Además de la ubicación de la misma. De acuerdo con los vecinos, la charca quedaría demasiado cerca del río, impactando el panorama y atractivo turístico del litoral.